miércoles, 26 de febrero de 2014

Elección de cole



Cuando mis amigas con niños de 2 o 3 años me comentaban lo mal que lo estaban pasando con la búsqueda de coles, no entendía el porque. Ahora sí.

Estoy tan perdida... Empecé muy animada a hacerme una lista con los centros de educación infantil que me tocaban por zona, de ahí a seleccionar dentro de esta lista los que más me gustaban, ya sea por comentarios que me habían hecho o por lo que me había transmitido en su web. Luego a llamar a los centros y concertar visitas... Uff, todos tienen cosas positivas, y cosas negativas. Son tantas las cosas que hay que tener en cuenta... proyecto educativo, cercanía, público-concertado, infraestructura...

Parece claro, tener prioridades, y ver quién las cubre. Pero no, no lo tengo claro. Y encima, me he de poner de acuerdo con mi marido. 


Estoy perdida, quiero lo mejor para mi hijo. El pobre cumplirá los 3 años en diciembre, con lo cual empezará con 2 añitos, mi chiquitín. Aún va con pañales, y en muchos centros me han dicho que no entra ningún niño con pañal. ¿No os parece que forzamos a nuestros hijos a hacerse "mayores" a marchas forzadas? Estoy segura que el tema pañales lo tendrá controlado en septiembre, pero digo yo, y si por lo que sea un niño retrocede y vuelve a los pañales, ¿se le ha de crear un estrés innecesario para que pueda ir al cole? Es como el comer, alguna vez en su guardería me insinúan que él no domina del todo el tenedor, que es un poco comodón y que prefiere que se lo den, ¿y?, tiene 2 años recién cumplidos, no hay ningún niño que no supere esta fase... pues ya aprenderá. Es cierto que a la hora de la cena, normalmente se la doy yo, él me lo pide, es nuestro momento, y me aseguro de que coma lo que le pongo. 

A todo este caos, añádele la presión de poner en la hoja de solicitud varios coles por orden de prioridad, pero cuidado, has de estar bien segura que en la primera opción el niño entrará, porque sino, puedes quedarte sin plaza, y entonces pasas a las plazas libres que quedan en tu segunda opción, una vez hayan entrado los que lo tienen como primera opción....y así en todas las opciones... 

Esto es muy estresante!! He de empezar a relajarme, sólo se trata de P3, tengo claro que posiblemente no sea el cole de su vida, porque no sé donde viviremos dentro de 3 años, pero quiero que esté bien, que sea una etapa feliz...

Bueno, igual todo es más fácil. ¿No tenéis la sensación que muchas veces damos muchas vueltas a las cosas? Posiblemente nuestros hijos sean felices allá donde vayan, la elección estará bien hecha, y si no, podemos cambiar. Pero no puedo evitar ponerme nerviosa... se trata de mi chiquitín.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Reflexiones de una mamá

Por fin! He logrado organizarme y disponer de un poco de tiempo para mí. Si, si, para mí…lo digo y no me lo creo! Llevo tiempo con la idea de crear un blog donde poder expresarme y quizás encontrar a personas en una situación similar  donde poder compartir libremente experiencias, inquietudes, problemas…

Nadie dijo que ser mamá fuera fácil. A veces pienso que es todo lo complicado que uno quiera que sea, ¿no creéis? Tengo dos hijos. Con el primero leí libros sobre embarazo y revistas de bebés, que la verdad, siendo primeriza me resolvieron muchas dudas. Sin embargo, con el segundo, no tuve tiempo. Mi hijo mayor tiene 2 años. Jamás me hubiera imaginado vivir situaciones como las que vivo diariamente. Ya contesta, me ignora cuando le interesa, protesta, empieza a manejar la situación para llevarlo todo a su terreno… alucino con él! Hace 15 días me dijo por primera vez “mamá tonta”, y la verdad es que me dolió. Mi bebé estaba enfadado conmigo y me dijo TONTA!

¿Cómo lograr dominar todas estas situaciones? Por un lado, los demás papás de la guardería, con más experiencia en estas situaciones,  suelen aconsejarme que vaya probando ya que cada niño es un mundo. Por otro lado su “señorita” me habla de manera muy teórica, con mucha calma. Una serenidad que a veces me llega a irritar hasta el punto de pensar si se ha visto ella alguna vez sola en casa, con un bebé llorando porque quiere mamar, y a su vez, otro pataleando por cualquier tontería, gritando y haciendo llorar más aun al otro, mientras suena el teléfono y con la comida aun por hacer, y claro, respira hondo y actúa con calma y controlando el tono y volumen de la voz! 

Todo eso resulta  fácil cuando empiezas el día cargada de energía y poseída por un estado de calma absoluta, pero no es precisamente así cuando has dormido poquísimo y te levantas corriendo para llevar al mayor a la “guarde” y te encuentras con la difícil tarea de vestirle y darle el desayuno -entre medio los “no quiero”-, abrigar al chiquitín  y ponerlo en la mochila portabebés sin despertarlo, y poner al mayor la bufanda, el gorro, el abrigo y la mochila. Por si fuera poco, en la calle no hay manera de que te dé la mano, se para en todo, y todo le sorprende y fascina. Cuando ya por fin lo has dejado en la “guarde” y llegas a casa, la cosa continua porque  hay que poner orden, limpiar, consolar al pequeño (que cada vez duerme menos y te reclama más), pensar en la compra, en lo que necesita uno, el otro…pero...y tú?…tú, es igual, mañana lo haré. Y así puedes estar más de un mes. Y claro, es fácil perder los nervios, y luego te sientes fatal y te cuestionas si podrás controlar la situación. 

A veces hasta he llegado a pensar que esto no está hecho para mi. Pero es entonces cuando aparece tu hijo y te dice “mamá, te quiero” y te llena inmensamente y te da la energía necesaria para seguir mejorando y pensando la manera de ayudarle a crecer feliz y ser una buena persona.

A todo esto… quién paga todo ese nerviosismo y agotamiento acumulado?...pues mi marido. Me irrita de mala manera el día que vuelve gracioso del trabajo y suelta un “ pero qué has hecho hoy?”. En ese momento me dan ganas de ponerme a gritar o llorar, depende del día. Que qué he hecho? Pues a veces no lo sé. Lo único que sé es que no he parado y que estoy agotada.

Pues eso, que os voy a contar, cada una tenemos nuestro día a día, y puede resultar agotador, pero es tan especial y bonito que vale la pena pasar por esta experiencia única.

En fin, os animo abiertamente a participar en este blog para que resulte como "ese café" que pocas veces podemos tomar con una amiga, para charlar tranquilamente y exponer cosas en común.

En breve os cuento más cosas!

Un abrazo!