sábado, 29 de marzo de 2014

Respeto entre madres

¡No lo soporto! No soporto a la gente que sin preguntarle se toma la libertad de opinar sobre lo que haces.
Me explico, siempre hay la que te juzga, o eso parece, por si llevas así al niño, por si lo coges como lo coges, que si yo al mio le doy esto que es mejor, bla, bla bla.

A veces parece que haya dos bandos, las mamás que no dan el pecho, y las que sí. Luego hay intermedios,
 como las que empiezan con pecho y luego, porque no pueden o porque así lo deciden pasan a leche de fórmula, las que alimentan a su bebé de forma mixta, las que a partir de los 4 meses y pico empiezan la introducción de frutas o cereales...mil combinaciones posibles. ¿Y qué pasa?, ¿alguna es más madre que otra? pues desde mi humilde punto de vista, no, decididamente no. Todo está bien, y es respetable, si a ti y a tu bebé os va bien.

Pero siempre hay alguien, cercano o no, y casi siempre otra mamá, que se atreve a decirte o insinuarte que tu decisión no es correcta, y claro, la suya sí.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) aconseja la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, y posteriormente ir introduciendo alimentos complementarios, pero sin abandonar la lactancia materna hasta los 2 años.

Está muy bien, pero cada familia es un mundo, como cada mamá y cada bebé. Yo creo que si alguien ha tomado una decisión, y la lleva a cabo, es porque se lo ha pensado y ha llegado a la conclusión de que es lo mejor para ellos ( obviamente teniendo en cuenta que el bebé está sano y crece bien). Entonces nadie es quién para juzgar, respetemos opciones diferentes a las nuestras.

En mi caso, a mis dos pequeños les he dado el pecho hasta los 4 meses y medio, y luego les he ido introduciendo alimentos sin dejar el pecho. El primero dijo basta a los 6 meses y medio, y el segundo está por ver. Ésta es una opción, nuestra opción, y no me gusta que nadie vaya de abanderada de supermamá y me cuestione, ¿por qué?.

Respeto, todo está bien. Cada caso es un mundo, como cada niño. La crianza de un hijo ha de ser algo que fluya, algo natural, para nada se ha de convertir en algo estresante.

lunes, 24 de marzo de 2014

Mochila Portabebés, mi gran aliada.

Hoy me gustaría hablaros de mi gran aliada, mi mochila portabebés. En la calle, cuando voy con mi hijo mayor de la mano o voy empujando el carrito,  me da libertad en las dos manos y me permite hacerlo todo con más agilidad… Y en casa, cuando el bebé no tiene consuelo y sólo quiere brazos, ponerlo en la mochila es una gran liberación.

No siempre disponemos de tiempo para abrazarlos, las obligaciones nos impiden sentarnos y darles esos mimitos que tanto les gustan. Entonces con el vaivén de nuestro andar o movimiento se quedan tranquilitos, incluso se duermen. Además, les encanta “cotillear”, observarlo todo, descubrir el mundo que les rodea, y sobre todo, estar con su mamá o papá.

Si vuestro bebé es grande, no os preocupéis. Lo importante es colocarnos la mochila bien, que el bebé esté en la altura correcta, así mantendremos nuestro eje corporal y evitaremos lesiones y sobrecargas.

Según un artículo que leí en la revista Ser Padres, el Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid recomienda utilizar portabebés ergonómicos en lugar de carritos para transportar a los niños.

Los beneficios de las mochilas portabebés son muchos:
  •       -  Previene y favorece la curación de la luxación congénita de cadera o displasia de algunos bebés.
  •       - Evita la plagiocefalia (deformidad en la cabeza).
  •      -  Fortalece los músculos de la espalda.
  •     -   Facilita el aprendizaje del lenguaje y la socialización

Además, “está especialmente recomendado para bebés prematuros, ya que el porteo regula mejor la temperatura corporal y las constantes vitales debido al contacto de la piel del niño con el progenitor”.

Ahora están de moda, las hay más ergonómicas, más modernas, más estilosas… Escojas la que escojas, lo importante es que estén homologadas. Al principio, es posible que necesites ayuda, luego te será más fácil ponértela sola que con ayuda, como todo es cuestión de práctica. Y ahora que llega el buen tiempo, mucho mejor, menos ropa, gorritos, guantes... Son ideales.

Yo tengo dos, aquí tenéis las imágenes.



Las dos me resultan muy cómodas, y son muy fáciles de lavar, este detalle es importante, sobre todo cuando los dientes empiezan a molestar y babean tanto. Este tipo de portabebés me daba un poco de respeto, tenía miedo que se fueran soltando, pero he podido comprobar que son muy seguras. Y esta última es muy práctica.



Ya me contaréis qué tal os va.




martes, 18 de marzo de 2014

Noches en vela



Es increíble el aguante y energía que tenemos. Antes de ser madre, cualquier contratiempo que rompiera mi sueño o salida que se alargaba me alteraba, me levantaba cansada, irritable…en fin, que pasaba factura.

Ahora la cosa cambia, llevo 2 años sin dormir una noche entera, y encima, los últimos 4 meses la cosa se ha agudizado. ¿Y qué ha pasado? Pues nada. Las mamis sacamos una fuerza brutal para aguantar. Una noche, y otra, y otra más…




Otra cosa que me fascina es la conexión que llegamos a tener con nuestros bebés, ¿no os ha pasado nunca despertaros en mitad de la noche, unos segundos antes de que llore vuestro pequeño?...cosas de mamis. Para mi es un misterio.

En Navidad mi pequeño nos dio un susto, el culpable fue el VRS, Virus Respiratorio Sincitial, o también conocido como “virus de los bebés”. Una semana de ingreso hospitalario. Como madre nunca había vivido una experiencia así. Pasados los dos primeros días, que fueron los más angustiantes, puse un poco de razón a mis sentimientos, e intenté sacarle gravedad al asunto. La enfermedad de mi hijo tenía inicio y fin, y aunque en cualquier momento podía empeorar y acabar en la UCI, yo sentía una fuerza interior que me hacía ser positiva.
Creo que lo que me hizo relativizar este hecho, fue cruzarme por el pasillo con mamás, mamás como yo, pero con bebés o niños con enfermedades que no tendrían que sufrir estos pequeños, enfermedades injustas, que hacen que el futuro de estos ángeles sea incierto.

Esas mamis y papis fuertes, llenos de energía y sonrisas para regalar a sus pequeños, que dedican sus vidas a sus chiquitines, sin importarles nada más. Y que aguantan, y aguantan…y no se quejan,  llenos de esperanza y de fuerza, me dieron una lección que nunca podré olvidar.

Aunque no esté muy relacionado con el tema del que hoy estoy hablando, me gustaría aprovechar y mencionar la gran labor que hacen enfermeras, enfermeros, auxiliares, médicos, que tratan tanto a los enfermos como a sus familiares, con un saber hacer lleno de cariño y comprensión.


A veces, cuando el cansancio me puede, después de noches en vela, pienso en esos días en el hospital, donde era imposible dormir porque cada dos por tres entraban a tomarle la temperatura, darle nebulizaciones de adrenalina, comprobar constantes…, y recuerdo la fuerza que saqué para aguantar y no desfallecer. Y entonces pienso, “venga, pudiste con eso, así que ahora no hay quejas que valgan”. Un poco de “chapa y pintura” y a empezar el día. Y la verdad es que esos días que parecen ser insuperables, mejoran al ver a mis bebés, el beso de buenos días me carga las pilas!!


sábado, 8 de marzo de 2014

"La hamaca tonta"

"La Hamaca Tonta"

Ojeando una revista, he leído que una reconocida marca de juguetes ha sacado al mercado estadounidense una hamaca que lleva un soporte para iPad.

Se ve que ha creado mucho revuelo, y no me extraña. El lado práctico es fácil de ver, quién no se ha encontrado con la necesidad de "enchufar al bebé" a la tele y que nos deje un ratito hacer cualquier cosa, desde ordenar el piso, ducharte sin la necesidad de estar cantando y sacando la cabeza a través de la cortina para que no empiece a llorar, se me ocurren mil cosas. Pero, ¿tiene el bebé la necesidad de estar recibiendo inputs visuales y auditivos de algo tan frío e impersonal como una pantalla? 

                    




Hay mil productos destinados a los bebés, te puedes volver loca, pero muchos de ellos más que estar pensados para cubrir sus necesidades o capacidades, lo están para la de los padres.

Desde mi punto de vista, el bebé necesita amor, los mimitos de papá y mamá, que los abuelos los achuchen, que les digan cositas bonitas ...calor humano. Una caricia, una mirada dulce, una canción son suficientes para que te regalen una sonrisa y te demuestren que son felices. Hemos de permitir  que crezcan como niños, a su ritmo, dejarles que exploren y descubran el mundo que les rodea, y ayudarles a ello.




Entiendo que el día a día es difícil, y que en muchos momentos no podemos responder a sus reclamos, pero, no sé...Creo que la vida va muy deprisa, demasiado, y que meterle ya en el mundo tecnológico es precipitarse, ya les llegará esa fase, y nos cogerá el móvil y nos lo chupará o llenará de galletas, eso en el mejor de los casos. Pero hemos de evitar crear autómatas, "hipnotizarles para que nos dejen tranquilos", son bebés, niños que tienen sus necesidades y nos reclaman. A veces es duro, pero esto pasa, y rápido.

Yo me niego, prefiero cantarle, hacerle palmitas, cogerle en brazos, bailar con él, enseñarle sonajeros, mostrarle juguetitos propios de su edad que estimulen sus sentidos y ayuden en su desarrollo. Además, la recompensa no tiene precio, la mejor sonrisa del mundo, llena de agradecimiento, alegría, dulzura...algo increíblemente dulce.







martes, 4 de marzo de 2014

Destete



No hay manera, llevo días intentándolo. Tetinas de caucho, de silicona, con todas las formas posibles, y nada, que no sabe. No le gustan ni siquiera los chupetes.

                                   




¿Qué hago? Necesito separarme de mi pequeño, ya tiene cuatro meses, y por diferentes circunstancias necesito romper un poquito el cordón umbilical que nos une.

Sólo serán 3 o 4 horas, y afortunadamente, no cada día. Pero no quiere, él prefiere su “tetita”. Esta noche, con calma, lo intentará su padre, a ver si logramos que no me huela. Mi niño no quiere la tetina, quiere a su mami…

Yo, hecha polvo. Sé que es un proceso normal, pero me da tanta pena ver como después de tentarle con el biberón se coge a mi pecho con fuerza y ansia. Parece decir “esto es lo que quiero mami, ¿no te das cuenta?”.


                                            

                                            

Con mi primer hijo este paso fue muy rápido, me lo puso fácil. Recuerdo nuestra primera separación, la viví con angustia, y eso que lo dejé en las mejores manos posibles, las de mi madre. Pero es inevitable, sufres, yo creo que es algo hormonal y normal…tantos meses juntos, controlando cómo respira, cómo se mueve, cómo se estira, incluso cuántos pipís y cacas hace al día, y de repente, te separas de él… y llega el vacío, y el reencontrarte contigo misma. Dejas de empujar el cochecito y recuperas tu bolso. Tu bolso con tus cosas.

Volviendo al tema, lo dejé con mi madre, y se tomó sin problemas su biberón. No fue traumático, se lo tomó y la siguiente toma volvió a coger como siempre el pecho.

Pero con el pequeño, ¿qué hago?. Me está angustiando el tema. Siento la necesidad de separarme de él, tengo que recuperar mi vida, volver a la realidad laboral, él no entiende de eso, él quiere seguir con su mami, estar esos minutos de paz y amor que vive con su “tetita”, que no se la cambien, no quiere imitaciones…


Supongo que acabará tomando su bibe con normalidad, pero hasta entonces seguiré con el corazón partido.