jueves, 29 de mayo de 2014

Trabajo y Maternidad

Ayer por la noche leí un post de Mamá y Maestra que me hizo pensar, comparte su inquietud por montarse un negocio por cuenta propia para poder trabajar desde casa. Yo tomé esa decisión hace unos meses, hace tiempo que lo tenía en mente, pero a veces necesitamos un empujoncito. Creo que en alguna ocasión os he contado que me comunicaron el despido de la multinacional en la que trabajaba tres días antes de dar a luz a mi primer hijo. Lo pasé mal, muy mal, pero con el tiempo me fue rondando la idea de montar algo desde casa. Cuando me quedé embarazada del segundo lo vi claro, es lo que quiero, a pesar de la inseguridad económica, a pesar del momento económico en el que se encuentra España, a pesar del miedo que da dejar de ser asalariado y convertirse en empresario. Quiero estar al lado de mis hijos, quiero estar en casa cuando se pongan malitos, quiero poder ir a buscarlos al cole… Me da lo mismo ganar menos dinero, si si, ya sé que cuando empiezas un negocio puedes tardar meses, incluso años en tener beneficio. No pasa nada, podemos reorganizar los gastos domésticos. Y lo más importante, mi marido me apoya en esta aventura. Y por otro lado,no me afecta dejar de lado mi carrera profesional, claro que igual algún día me arrepiento.

De momento tengo mi proyecto parado, lo he intentado activar varias veces, pero el pequeño tiene 7 meses y todavía me necesita mucho, así que esperaré a setiembre para ponerme manos a la obra. Ya os contaré cuando empiece.

Pero la cuestión de la que os quiero hablar no es esta, esto me ha hecho pensar en todas las mamis que trabajáis dentro y fuera de casa. Es cierto que estar todo el día en casa es duro, yo diría agotador. Hay días en los que no paras, y nadie te lo agradece, lo que haces (limpiar, comprar, cocinar, organizar, dedicar tiempo a tus hijos, etc) no se luce nada, en casa no entienden que te hayas vuelto tan “neurótica” con el orden o la limpieza, y claro, es que se ha convertido en tu trabajo, y a nadie le gusta que le echen por tierra su esfuerzo. Pero estar dentro y fuera debe ser agotador.

Admiro a las mamis que coordinan sus agendas a la perfección, encontrando huecos para cualquier imprevisto. Mamis que se pegan un madrugón para estar listas (y perfectas) para irse a sus trabajos habiendo preparado desayunos para todos, preparar mochilas, tener presente si los niños tienen deporte, inglés o cualquier otra actividad extraescolar, dejar a los niños en el cole, llegar puntuales a sus trabajos, estar su jornada laboral centradas pero sin olvidarse de sus pequeños…y todo sin perder profesionalidad. Conciliando la vida familiar con la laboral.  Desde aquí mi admiración y respeto.

Debe de ser durísimo tener que separarte de tu bebé con apenas 4 meses para reincorporarte a tu puesto de trabajo. El despido en su día lo viví fatal, creo que llegué a tocar la depresión, mi mundo se puso patas arriba, y lo peor de todo fue que posiblemente dejé de disfrutar como debería del mágico momento de ser madre, y mi relación de pareja sufrió. En su día no fui capaz de valorar el regalo que me hacían, porque no he tenido que vivir esa separación. Tengo amigas que cuentan que no es tan duro, que la baja maternal se les hizo muy pesada, y que deseaban volver a su "vida". Como veis, hay gustos para todas.



Pero está claro que sea cual sea la situación de cada una hay algo muy grande que nos une, somos madres con todo lo que ello implica. Y estés a tiempo completo en casa, o no ( por decirlo de alguna manera) tenemos la capacidad de abarcarlo todo.

Yo ya llevo bastante tiempo sin trabajar fuera de casa, ¿y sabéis? me siento un poco insegura, creo que me he oxidado un poco, mi vocabulario se ha reducido bastante ( eso no se toca, muy bien, cuidado no te hagas pupa...y cosas por el estilo), mi mundo aunque es enorme se ha reducido, me siento segura en él, y me gusta la sensación que me da el poderlo controlar todo (todo lo que envuelve a mis niños). Quizá por eso prefiera buscar una alternativa laboral, porque me da miedo separarme físicamente, en el sentido literal. Me da miedo no poder controlarlo todo y fracasar en algún campo...

¿Os habéis sentido así alguna vez? ¿cuál ha sido vuestra experiencia?

Un abrazo




sábado, 24 de mayo de 2014

Oh No! Piojos!

Ya no me acordaba. Hace mil años que tuve contacto con los piojos. Aun recuerdo a mi madre poniéndome un champú especial, y si no me equivoco me lo dejaba puesto un rato con un gorro de ducha. Luego recuerdo que el pelo quedaba muy suave.

Mi hijo el lunes y el martes no fue a la guarde, ya os dije en el anterior post que tenía a los dos malitos (menuda semana más agotadora). Pues bien, hablando con una mamá de la guarde me dijo " pobretes, pero mira el lado positivo, en la clase de los niños hay 3 casos de piojos". Ya no me acordaba de estos parásitos asquerosos!! Por un momento caí en pánico, no soporto los bichos. Mi cabeza empezó a acelerarse, pensando que si el mayor los traía a casa todo se llenaría de piojos...qué asco. Soy muy exagerada con el tema bichos, los detesto. Acto seguido me empezó a picar todo, sobre todo la cabeza (que reacción más tonta!). 

Supongo que aquí se nota que soy novata, los piojos estarán presentes en las vidas de nuestros hijos, o de sus amigos, durante muchos años. Espero no tener que hacerme una experta en la búsqueda de estos bichos ( ya me pica la cabeza, llámame escrupulosa si quieres).



Acabo de buscar información, la comparto con vosotr@s, por si es de vuestro interés, creo que la web lo explica bastante bien, clica aquí.

El miércoles mi niño ya estaba mejor, así que fue a la guarde. Me vino a la memoria un aceite que usé cuando viajé a Tailandia, aceite de árbol de té. Me lo recomendaron para auyentar parásitos y mosquitos raros. Así que compramos un frasquito y se lo rocié por el pelo...angelico, olía fatal, vamos que no se le acercaría ni un piojo, pero amiguito tampoco, por lo menos durante la primera hora del día. Os adjunto un link por si queréis ver sus propiedades. Ya sabéis que a veces estas cosas naturales no tienen mucha evidencia científica sobre su eficacia...pero, no está de más cuando mucha gente te habla bien. Según me han contado, como tratamiento lo puedes usar echando 4 o 5 gotitas en el champú habitual.



Todavía no he podido comprobar qué tal va, ya que el jueves volvió a caer, otra vez la tos, la fiebre, los eternos mocos...

Si tenéis un remedio infalible, sobre todo para evitarlos, os agradecería mucho que lo compartierais aquí. Ya de antemano, mil gracias.

Un abrazo

jueves, 22 de mayo de 2014

Perder los nervios

Agotada, así me siento después de 2 días de auténtica locura en casa. Nadie dijo que tener 2 hijos seguidos fuera fácil, pero de ahí, a los momentos que se llegan a vivir a veces hay un abismo.

Los dos han estado malitos. El mayor (casi 2 años y medio) con faringitis, ¡menuda febrada ha tenido el pobre! Es curioso, si un adulto estuviera a 39 de fiebre, estaría hecho polvo todo el día, incluso al bajar la fiebre se encontraría flojo. Pues los niños no, el mío se transforma y se convierte en un saltimbanqui, no para de saltar, gritar, hablar, moto arriba-moto abajo…y por supuesto, llamar la atención. Eso está bien si puedes prestarle atención y dedicarle tiempo. Pero la cosa cambia cuando tienes otro de 7 meses, que ya sabe “reclama a mamá” con sus grititos, que necesita mis brazos o su chupete-mamá para encontrar consuelo. Ah! Y por supuesto la casa por hacer, porque cuando están en casa mi comedor parece más una ludoteca después de un huracán que un comedor.

Me siento fatal, creo que no lo he hecho bien. He llegado a perder la paciencia, y eso que estaba concienciada que el día sería largo y pesado. Los 2 años de edad son duros: rabietas, el dichoso “no”, “yo solito”, retar constantemente a papá y mamá, “es mío”, pegar….Ah! y desde hace una semana hemos entrado en la fase del “¿por qué?”, por favor, esto es agotador, la cascada de preguntas no tiene fin, bueno sí, cuando le digo “porque sí” o “ no lo sé hijo, luego se lo preguntas a papá”. El niño es muy bueno, pero es niño, y claro, requiere mucha atención. Y el bebito, que también es muy bueno, necesita de mamá, sobre todo cuando no se encuentra bien. He deseado poderme dividir, es imposible dar el pecho y acompañar al otro al orinal…porque claro, sólo le vienen ganas cuando mamá está ocupada.

Me siento mal, le he exigido al mayor portarse como si tuviera más edad, y el pobre es un bebé grande. Quizás he sido un poco injusta, pero ocurren situaciones desquiciantes, y qué haces cuando estás dando el pecho o intentando dormir al pequeño, se lo explicas al otro  “mira cariño, ahora tu hermanito ha de dormir, necesita un poquito de silencio, ¿vale?” y falta tiempo para que empiece a chillar o hacer ruido tirando sus cochecitos al suelo…el otro que llora porque se ha asustado… ¿y qué haces? La primera vez intentas gestionarlo con calma. Calmas al bebé, te sientas con el mayor y dialogas (a veces no sé si sirve de algo), pero cuando llevas así todo el día, al final pierdes la paciencia. Para mí es un fracaso, porque le digo mil veces al día “no se chilla”, y ¿qué hago yo? Pues pegar un grito (que por cierto, sienta muy bien).

Y en el fondo sé que es por impotencia, no puedo cubrir las necesidades de cada uno, el tema de turnos no me funciona, el mayor aun no lo entiende (próxima misión: enseñárselo). Si riño al mayor luego me siento mal, creo que he de ser firme, pero no sé si es justo. Él también me necesita y por eso llama mi atención haciendo todo lo que le digo que no haga…

Es cuestión de paciencia y cariño, pero los días así no los llevo bien... es cuando me cuestiono muchas cosas, y quizás soy un poco crítica con mi manera de actuar. Menos mal que hoy todo está volviendo a su sitio. ¿Os pasa lo mismo? ¿cómo lo solucionáis?


Un abrazo

viernes, 16 de mayo de 2014

Sobre la Vida y la Muerte

Hoy voy a hacer una reflexión en voz alta, igual a alguien le molesta o no le gusta que hable de este tema (a veces se convierte en un tabú), lo siento, pero para mi forma parte de la vida, es la muerte.



Estos días mucho he oído y leído sobre este tema. Por desgracia, personas muy cercanas a mi han perdido a su padre, y eso me ha hecho reflexionar.

Ahora que soy madre lo veo todo desde otro prisma. Ya no pienso tanto en mi y en mi dolor, sino en el de mis hijos. No sé si os habrá pasado, pero ahora la vida tiene más valor, me refiero a que antes si hacía algo que tuviera algún riesgo, lo valoraba de otra manera, le quitaba importancia al peligro, ahora no. No quiero correr ningún riesgo innecesario por ellos, las consecuencias podrían llegar a ser dramáticas.

El otro día leí una noticia sobre la muerte de un gran entrenador de fútbol fallecido recientemente tras pasar un largo período de tiempo luchando contra el cáncer. Me impactaron mucho las palabras de su hija, le reprochaba a su padre no haberle preparado para este momento. Sus palabras me llegaron al alma porque es cierto, a mi tampoco me han preparado, y no sabría cómo hacer frente, cómo superar el dolor. Y es que nuestra sociedad nos prepara para muchas cosas, pero para lo realmente natural e inevitable, como la muerte de un ser querido, no.

Jorge Bucay, en su libro El Camino de las Lágrimas, dice en el epílogo:
“ La medida del mejor aprendizaje para manejar las pérdidas en nuestras vidas será la medida de nuestra salud y felicidad.Este desafío empieza enfrentando las pérdidas como lo que son, una parte normal de la vida de la cual no se debe evitar hablar.(…)Cada relación interhumana es transitoria.Cada pareja termina de una o de otra manera.Cada carrera se acaba.No todas las metas se alcanzan.El paso del tiempo es inevitable.Todas las vidas llegan a su fin”

Y así es, es parte normal de la vida. Entonces por qué no preparar a nuestros hijos…y si estamos de acuerdo,¿ a qué edad deberíamos hacerlo?

El APEGO lo tenemos muy arraigado, creamos vínculos ya desde niños, muy necesarios para nuestro desarrollo, pero por desgracia nos volvemos posesivos (fijaros la de veces que decimos “mi”). Mi papá, mi mamá, mi amigo, mi novio…etc. Esto ayuda a que las pérdidas sean mucho más intensas, “ me ha dejado MI novio” como si fuera nuestro en sentido literal. Quizás deberíamos empezar enseñando que todo es efímero, que las cosas fluyen y hemos de dejar que sea así.

Quiero que mis hijos sean fuertes, que me quieran mucho muchísimo, como yo a ellos, pero que si yo falto, que tengan recursos para salir adelante. Ahora son muy pequeños, pero llegará el día que hablemos sobre temas profundos, y quiero ser sincera, quiero contarles las cosas como son, sin tabús ni miedos, llamar a las cosas por su nombre porque es así como entiendo que es más fácil aprender. Y hablo de la muerte como podría hablar del sexo, otro tema que explicado con delicadeza y naturalidad en el momento adecuado, creo que no nos debería causar muchos problemas.

Y llegará pronto ese día, antes de lo que imaginamos, el tiempo pasa volando, y ahí estaremos para ayudarles a crecer y entender el mundo de una manera clara.

Un abrazo



martes, 13 de mayo de 2014

La buena educación

No sé si es porque me hago mayor, pero cada vez que salgo a la calle vuelvo a casa más decepcionada. ¿Pero qué nos está pasando? Igual es que vivo en una gran ciudad, Barcelona, y esto es lo normal, aunque me niego a creerlo.

Os cuento, vivo en una calle estrecha, y claro,a veces cuando voy con el carrito de  mi bebé, debo parar y dejar pasar al que va en sentido opuesto al mio, o bien, me dejan pasar a mi. Pero lo que me sorprende no es el hecho de que me dejen o deje pasar, sino que la mayoría de las veces casi nadie da las gracias, incluso cuando las doy resulta que nadie responde un "de nada" o una simple sonrisa. Es que ni siquiera te miran!!

¿Qué nos está pasando?, vamos por la calle como autómatas, ensimismados, pensando en nuestras cosas y sin mirar más allá de nuestra nariz. Sinceramente creo que es una pena. Con tanta tecnología, estamos perdiendo la capacidad de establecer relaciones con los demás cara a cara, el ritmo de vida nos lleva a estar estresados, siempre corriendo de aquí para allá, sin disfrutar del camino... Y con cara de perro. ¡Por no hablar de como se conduce!... atrás quedó la cortesía.




Quizás también lo que me pasa es que ahora que tengo hijos me cuestiono qué valores les quiero dar, cómo les quiero enseñar a ir por la vida... Y lo que veo no me gusta.

Mi hijo mayor es muy sociable y extrovertido, le encanta hablar...se para con todo el mundo. Y ya he tenido que ver a alguien que le ha ignorado, a un niño!!!  

Mis padres me inculcaron que siendo educado se llega a todas partes ( buenos días, gracias, por favor...), pero cuesta enseñar cuando gran parte de la gente no lo hace. Te sientes ir contracorriente.

A veces, cuando tengo un mal día, compruebo que si al cruzarte con gente por la calle sonríes, saludas, das las gracias, etc vuelves a casa mucho mejor, el contacto con los demás nos ayuda a eliminar la mala energía, nos carga las pilas. Entonces, ¿por qué no hacerlo?

Pues a lo que iba, aunque sea una pena, me voy a esforzar a enseñar a mis hijos a ser educados, a dejar pasar, a ayudar, a dar las gracias, a pedir perdón..., y a mirar a los ojos.


Creo que esto también les ayudará a ser felices, ¿no os parece?

Un abrazo




sábado, 10 de mayo de 2014

¿Cómo que los chicos no lloran?

Hace unos días alguien le dijo a mi hijo, de casi 2 años y medio, cuando se puso a llorar en el parque "no llores, los niños se van a reír de ti".

Me estremecí, entiendo que la gente mayor fue educada, en muchos casos, de un modo un tanto frío, no se le daba mucha importancia al aspecto emocional del niño ( e incluso del adulto), se tenía que ser fuerte, aguantarlo todo.



Yo creo que de ahí han salido muchas personas reprimidas, personas que no saben expresar lo que sienten, que no saben gestionar sus conflictos internos, y mucho menos los conflictos con los demás.

Me niego ha seguir esa línea. Educar es mucho más que enseñar modales y dar o facilitar conocimientos (no digo que no sean importantes). El juego desde que son bebés es básico para el desarrollo del apasionante mundo de las emociones. Ya desde bebés las caricias, las canciones, bailar, hablarles...es importantísimo. Su inteligencia emocional es tan o más importante que su cociente intelectual. Puedes ser muy inteligente, pero si no tienes empatía, si no sabes relacionarte con los demás, es difícil que llegues lejos. Somos seres sociales, vivimos relacionándonos con los demás, y hemos de saber hacerlo.

Es importante enseñarles lo que son las emociones, emociones que se expresan con conductas, y para que se entiendan ellos mismos, y puedan entender a los demás (empatía), han de aprender a identificarlas, darles un nombre. Ese camino es largo, y ahí hemos de estar papá y mamá para ayudarles.

No hay nada peor que la represión emocional, el no saber lo que me pasa. No hay emociones malas, hemos de darles recursos a nuestros hijos para que sepan gestionarlas. Si le puede la rabia, que aprenda a calmarse, si le puede la pena, que llore, se desahogue, que explique lo que le pasa y encuentre consuelo y apoyo.

Nada de ridiculizar, y menos en público. Ayudarles a entender lo que les ocurre, y que aprendan a gestionarlo. Cuesta, es difícil, pero nadie dijo que ser padre fuera fácil.

Así que si algo les entristece, les enfada, les frustra...hablemos del tema, intentando que entiendan y expresen lo que les está pasando, porque no es malo sentir y expresarlo, siempre y cuando no hagamos daño a nadie. Estoy convencida que eso les hará fuertes y serán capaces de afrontarse a la vida con seguridad. 




Nos queda un largo camino por recorrer juntos, imaginaros cuando lleguen al desamor... 


 Un abrazo mamis

jueves, 8 de mayo de 2014

Sol, solito...

Por fin ha llegado el buen tiempo!! Me encanta la primavera y el verano. Y es que el sol nos da vida, alegría, ganas de hacer mil cosas, el colorcito nos sienta de maravilla. Pero ¡ojo! que hemos de tener cuidado y extremar las precauciones, y cada vez más, sobre todo con nuestros hijos.

Mi dermatólogo me dijo ayer que los bebés no se deben exponer al sol, y que en el caso que a Teo le fuera a dar el sol, le pusiera un protector solar con filtros fijos, éstos suelen estar en cremas bastante cremosas y espesas, que te dejan blanco…e imagino que pegajoso, uff en la playa, entre lo pegajoso de la crema, el calor y la arena, el niño acaba pareciéndose más a una croqueta que a un niño. No sé yo, pero creo que es mejor evitar las horas más fuertes de sol, entre 12h y 16h, ponerle a menudo un protector con un factor alto, gorrita con visera, y si va a estar bastante rato, una camiseta. Ah! Y no dejarnos la sombrilla en casa.




El protector solar se puede poner a los bebés, hace tiempo leí que a los muy pequeñines era mejor no ponerles, pues no, el derma me dijo que ni pensarlo, que siempre han de ir con su crema.

He estado buscando información en la web de la AsociaciónEspañola de Pediatría, muy interesante, os la recomiendo si buscáis información relacionada con la salud y el niño. Respecto a la protección solar he encontrado lo que a continuación encontraréis.

Como ya sabemos, la exposición prolongada al sol sin protección puede provocar a lo largo del tiempo efectos cancerígenos en la piel, además de envejecimiento prematuro de la piel, quemaduras y hasta desarrollo de cataratas oculares.

Como mencionan en la página de referencia, los estudios demuestran que la población de mayor riesgo cumple ciertas características:
  •           Piel muy blanca, generalmente son rubios o pelirrojos.
  •           Antecedente familiar de cáncer de piel.
  •           Exposición frecuente al sol en los primeros años de vida.
  •           Lunares “raros” (nevus) o en gran número.
  •           Pecosos.

Para prevenir riesgos, a nuestros peques les hemos de proteger bien, no sólo en playas, piscinas o montaña, sino también cuando practiquen deportes al aire libre.

Os adjunto un cuadro con los tipos de piel:



Según dicen los expertos, la exposición al sol debe ser paulatina, empezar con sesiones cortas para que la piel se vaya preparando, después de pasarse meses bajo la ropa.

A modo de información os adjunto el significado del Factor de Protección Solar (FPS), éste mide la efectividad del producto, es decir, un FPS 20, nos protegerá del sol 20 min. A mayor factor, más rato de protección. Para las más coquetas, eso no quiere decir que no nos vayamos a poner morenitas, sino que evitaremos acabar como una gamba.

Madre mía!! Cuando pienso la de locuras que he llegado a hacer, desde ponerme aceite para ponerme más morena (o lo que es lo mismo, freírme), gelatinas de zanahoria, ir a las horas de sol más intensas sin ningún tipo de protección… 

A ver si a nuestros hijos podemos inculcarles buenos hábitos, y así evitar que corran riesgos innecesarios.

Que disfrutéis del sol…con cuidado.



Un abrazo



sábado, 3 de mayo de 2014

Un ratito para mi

Igual pensáis que soy un poco tonta, pero es así. Hasta hoy no me he permitido disfrutar un poco conmigo misma.

Os cuento, antes de ser madre hacía deporte regularmente, de hecho hasta que conocí al que hoy es mi marido iba casi cada día al gimnasio, helíptica, fitness (máquinas y pesas para tonificar), clases de body pump, body jump, tonificación, TBC, spinning…me encantaba, yo creo que llegué a ser adicta. Luego, poco a poco, fui rompiendo mi rutina. Empecé a vivir con él y, que si la compra, que si el trabajo…por H o por B siempre había algún motivo para no ir. Me quedé embarazada y fui aflojando, tanto que una vez que di a luz a mi primer hijo lo dejé definitivamente. Y de eso hace ya casi 29 meses!!

Hasta ahora me ha costado, no sé, es como si no me quisiera perder nada de ellos. Y cuando llega mi marido de trabajar, y por fin estamos los cuatro juntos, me cuesta irme…me encantan esos momentos.

Pero hoy lo he hecho, han sido 50 min para mi, sólo y exclusivamente para mi, incluso me he dejado el móvil en casa, no quería interferencias, además sabía que los niños estarían bien, seguros con su padre. Me ha encantado, lo necesitaba, he desconectado, y mientras corría (o eso creía yo) he conseguido oír a mi cuerpo, algo impensable cuando estamos en casa.




La iniciativa no ha sido mía, bueno, llevo varios días insinuándolo. Mis hijos me han regalado para el Día de la Madre unas superbambas ideales para correr con protusión discal incluida. No hay excusas, no valen, hoy era el día y el empujón me ha ido genial.





He de reconocer que por ser el primer día estoy bastante satisfecha. He empezado flojito, despertando mis músculos dormidos. He terminado la sesión con un buen rato de estiramientos, y a pesar de ello las agujetas están haciendo acto de presencia.

Espero que no quede en eso, una simpe anécdota. Me he propuesto correr los miércoles por la tarde y los sábados por la mañana, a primerísima hora. Poco a poco, retándome a mi misma. Sin ningún objetivo numérico, ni correr más distancia, ni perder más peso, tan solo encontrarme bien, oxigenar un poco mi mente y disfrutar.

Y es que a veces nos olvidamos de nosotras mismas, y eso no quiere decir ser mejor o peor madre. Nos hemos de cuidar para poder cuidar, nos hemos de querer para poder querer…


Como anécdota os contaré que justo al terminar, ya en el portal de casa, me he encontrado con una vecina ya entrada en los 80 años. Es una pena que no pueda acordarme de sus palabras exactas, pero se ha extrañado primero de verme con esa guisa, y luego de que haya dejado a los dos niños con su padre… ¿si se hubiera encontrado con el padre de los niños le hubiera extrañado lo mismo?, estoy segura que no.


Un abrazo