sábado, 28 de junio de 2014

PREMIO CONÓCEME



PREMIO CONÓCEME


Antes de empezar me gustaría dar las gracias a Lau Rod de Pitigüita&more, un blog que me ha encantado conocer, es ameno, variado, cotidiano, con reflexiones, curiosidades... Muy interesante, pasaros por ahí, seguro que os gusta! Así que gracias por nominarme, y gracias por hacer que te conozca ;).

Me ha nominado al premio CONÓCEME. El mecanismo es el siguiente: hacerte seguidor del blog que te ha premiado, responder el cuestionario que te ha dejado en su blog, y nominar a 8 o 11 blogs más y dejarles 8 o 11 preguntas que tendrán que contestar.





¿Cómo definirías tu blog?
Un blog de una mamá para mamás, que cuenta cosas cotidianas, hace reflexiones, a veces se desahoga...
¿Cuanto tiempo le dedicas al blog a la semana?
Lo que puedo, normalmente menos de lo que me gustaría.
¿Cuál es la entrada que más te gustó escribir?
No hay ninguna en particular, me gustan más las reflexivas.
 ¿Y la que más te costó?
La primera.
¿Y la que te gustaría escribir y aún no lo has hecho?
Pues no lo sé...
¿Quién te gustaría que te siguiese si es que no te sigue ya?
Me hace mucha ilusión que alguien a quién no conozco dedique su tiempo en leer mi blog, cualquier seguidor se merece mi respeto y me gusta.
Cada vez que escribes una entrada ¿sientes que desnudas un poco tu alma?
Por supuesto, lo que escribo es un reflejo de lo que pienso.
Dime tu blog de referencia
No sabría decir...Me gustan muchos, y procuro aprender de ellos.
¿Te gustaría vivir solo del blog?
No estaría mal.
 ¿Qué es lo que más te gusta de tu blog?
Que podría ser una charla entre amigas.
 ¿Y en lo que debes mejorar?
La verdad es que es muy sencillo, debería mejorar mi estilo, el diseño del blog, ponerme al día en temas más tegnológicos...


Y ahora, os presento los 8 blogs nominados: 

1. Aprendiendo a ser una supermamá 
2. Charlando en el patio
3. Mamá en tiempos revueltos
4. Mamá sin estrés
5. Sin chupete
6. Soy mama kangaroo
7. Diario de una galleta cookita
8. Un bebé en la motxilla


Un abrazo!

jueves, 26 de junio de 2014

No quiero que crezcan

Acabo de dormir a Teo, cada mañana el mismo esquema. Se despierta el primero, lo achucho, mimitos, mientras lo entretengo desayuno, me ducho y cuando estoy lista o medio lista, se despierta Pablo, lo achucho, mimitos, desayuna, los arreglo y nos vamos los tres a la guardería. Pablo se queda feliz, nos da un beso y nos dice adiós. Volvemos a casa, Teo repone fuerzas, y mientras le doy de mamar se duerme.

Hoy le ha costado dormirse, quería, pero no podía. Así que me he estirado junto a él. Menudo placer! Le he dicho a mi sentido de la obligación que me dejara un rato, que quería disfrutar del momento, la casa puede esperar. Así que me he dedicado a observar cómo se tocaba los piececitos, cómo los observaba, como si fuera la primera vez, menudo descubrimiento! Luego ha empezado a buscar la posición cómoda para dejarse caer en los brazos de Morfeo, giro a la derecha, giro a la izquierda, mientras luchaba por vencer al sueño. Luego los párpados han ido cayendo dulcemente mientras se cantaba… ¡qué maravilla, qué momento más tierno!



Entonces, en medio de la emoción he sentido una especie de miedo. ¿Qué será de él? ¿Qué vida le espera? No quiero que sufra, ojalá pudiera mantenerle toda la vida como está ahora, en mi cama, rodeado de cojines para evitar peligro. Pero no, eso no sería generoso por mi parte, debo darle recursos para que algún día vuele solo, aunque me duela y me quiera aferrar a mis hijos, a su infancia, sé que algún día, dentro de mucho (pero que pasa muy rápido) empezarán a volar.

Soy egoísta, porque me da miedo sufrir. Será inevitable. Será para toda la vida.

No quiero que se lastimen (me dan pánico los accidentes, por tontos que sea), no quiero que sufran por amor, no quiero que sientan miedo, no quiero que enfermen, no quiero, no quiero, no quiero… Pero es parte de la vida.

Recuerdo cuando yo era adolescente y empezaba a salir, me creía una mujer, autosuficiente, capaz de todo…recuerdo como me cansaban las recomendaciones de mis padres, y ahora pienso que qué generosos fueron y lo mal que lo debieron pasar, sobre todo mi padre. Seguro que mi madre no dormía tranquila hasta que oía como abría la puerta, y no porque no confiara en mi, sino en lo que me pudiera pasar.

¿Cómo serán mis hijos? Me puedo esforzar mucho en que sean buenas personas, pero cuantas veces vemos casos de padres ejemplares que les dan lo mejor a sus hijos y luego, la vida les depara otro destino. Me da miedo. El mundo está lleno de tentaciones, espero que no caigan en las malas, como la droga. Y si fuera así, espero no ser de esos padres que se ponen una venda en los ojos y no quieren o no saben ver la realidad. Quiero estar ahí, a su lado, sin molestar, para poderles ayudar cuando me necesiten. Quiero que me tengan confianza, y cuando tengan un problema sepan que pueden recurrir a su madre. Quiero que sepan que su madre no los juzgará, que les apoyaré, y que cuando se equivoquen también se lo diré, aunque eso les duela.

¡Qué difícil es ser padre!

Pero también tengo claro que no me he de dejar llevar por los miedos, he de vivir el presente, ahora toca cuidar de mi bebé y mi niño. Me he de entrenar para dejarles volar algún día. Enseñarles a ser autosuficientes, a tener confianza en ellos, a que se quieran, a que sepan diferenciar lo que está bien de lo que está mal, … mil cosas! Pero que vivan y que sean felices.

Y en el fondo, me aferraría a ellos, los estaría eternamente acunando…protegiéndoles de cualquier cosa que les pueda hacer sufrir. Pero no, la frustración, el dolor…son parte de la vida, y también acaban haciendo que las personas sean lo que son.

Así que seguiré creciendo como madre, e intentando no ser egoísta y protegerles en exceso… Y si me equivoco, ser capaz de darme cuenta.

Como veis hoy estoy reflexiva, espero no haberos aburrido.

Un abrazo


viernes, 20 de junio de 2014

¿Qué haríamos sin los abuelos?

En el post de hoy, me gustaría hacer mención especial a los abuelos. ¿Qué haríamos sin ellos?, y ¿qué harían nuestros pequeños sin ellos?

Cada vez que recuerdo el día que les comuniqué a mis padres que estaba embarazada del primero, no puedo evitar emocionarme. Se me escapa una sonrisilla cuando me acuerdo de cómo me llamaban cada día a lo largo del embarazo para ver cómo me encontraba, cómo se preocupaban cuando iba a la visita de la ginecóloga… qué bonito fue. Y la verdad es que con el segundo embarazo cambiaron pocas cosas, la alegría y emoción fueron las mismas.

Imagino que cuando esperas la llegada de un nieto la emoción e ilusión deben ser muy especiales, por un lado tu hijo/a está viviendo un embarazo, algo maravilloso, ellos esa experiencia ya la han vivido, así que se pueden hacer una idea de lo que les espera a la pareja de futuros padres, y por otro, viven una nueva etapa de su vida, la de ser abuelos (cuando se trata del primero), una etapa de la vida que debe ser muy emotiva, disfrutas de tus nietos, sin pasar por las noches en vela, las dificultades que lleva la educación de un hijo, discusiones con la pareja por tener diferentes puntos de vista…

En muchos casos los abuelos y las abuelas suelen tener un papel activo y necesario en el día a día de los niños, cubren necesidades de las familias que son de gran ayuda. Muchos madrugan y se encargan de llevar a los niños a la guarde o al cole, cuidan de ellos si están enfermos, los recogen del cole para darles la comida y los devuelven al cole para luego recogerlos por la tarde, y hacerse cargo de ellos hasta que sus padres regresan a casa… Abuelos que han trabajado muy duro toda su vida, y cuando entran en la jubilación, y podrían vivir la vida sin obligaciones y sin estar mirando el reloj, no se lo piensan dos veces y se vuelcan en ayudar a sus hijos. ¿A cambio de qué? De nada material, simplemente poder ayudar y disfrutar de sus nietos, son muy generosos. Por no decir, los abuelos que, por desgracia, en la actualidad han de ayudar en la economía doméstica de sus hijos.

También hay abuelos que siguen en activo en el mundo laboral, y muy a su pesar, no pueden ver a sus nietos todo lo que quisieran, pero que aprovechan cualquier oportunidad para disfrutar de ellos.

En mi caso, ya sabéis que de momento no trabajo, así que no he tenido que recurrir a ellos en muchas ocasiones, pero cuando ha hecho falta (para poder asistir a algún curso, hacer una escapadita romántica, es decir, salir a cenar con mi pareja, llegar pronto a casa y dormir de tirón…ya sé que no suena muy atractivo, pero es lo que hay, a veces la energía no da para más) los he tenido ahí. De hecho, hubo una ocasión que si no hubiera sido por ellos  yo la habría vivido con una angustia espantosa, fue cuando el pequeño estuvo la Navidad ingresado en el hospital, en una habitación aislado, y lógicamente yo con él. Me dolía el alma de no poder estar con el mayor, pero sabía que estaba en las mejores manos del mundo, y eso me permitía centrar mi atención en el que realmente la requería…

Me fascina y me enternece la relación tan especial, bonita y cómplice que tienen muchos niños con sus abuelos, y cómo se comportan con ellos. Estas relaciones son inmensamente enriquecedoras, los abuelos dedican el tiempo que están con los niños a ellos, no como nosotros que muchas veces estamos que si la comida, que si tengo que destender y doblar la ropa, que si niño recoge, que si que sé yo… y ellos no, se llenan de paciencia y disfrutan.

A veces me sabe fatal, porque discuto con ellos porque son permisivos, o les dan caprichos, o enfocan ciertas cosas de manera muy distinta a como lo veo yo, pero en el fondo creo que no les puedo exigir nada, su posición es distinta a la mía… y a veces, creo que debería aprender más de ellos, al fin y al cabo, ellos nos han criado a nosotros, y tienen la ventaja de ver la vida desde una calma que da la edad y la experiencia.

Gracias abuelos por ser cómo sois, y por estar ahí.

Un abrazo


lunes, 16 de junio de 2014

¿Ese de ahí es mi hijo?

Junio es un mes muy especial, me gusta por muchos motivos, el clima me encanta, en la playa se está fenomenal, en la montaña ni te cuento, el día es más largo… Además, es un mes de cerrar etapas cuando los peques van a la guarde o al cole.

El jueves pasado tuvimos reunión en la guarde de Pablo. Él va a Linus, ha sido su segundo hogar durante muchos meses, y aún le queda por disfrutar un mes más de su educadora, sus amigos, su maravilloso jardín, el cariño que ahí se respira… Pronto mi pequeño tendrá que cerrar una etapa muy dulce, y empezar otra, en un lugar distinto.

Pues a lo que iba, tuvimos una reunión donde nos mostraron a los padres un vídeo. Un vídeo que me dejó sorprendida. El día a día de los niños. ¡Aluciné! Lo primero que me pregunté fue ¿ese que se parece a Pablo, que va vestido como él, que se mueve como él, es mi hijo? ¿Ese niño obediente, que mantiene la atención más de 2 minutos, que come solito sin derramar una gota de puré de la cuchara, que espera pacientemente a que llegue su turno es mi hijo? ¡No me lo `puedo creer! ¿Pero cómo es posible?

Es increíble de lo que son capaces. Me encantó verlo, disfruté muchísimo de verle a él y a sus amiguitos evolucionar y crecer juntos. Me fascina ver como los niños por el mero hecho de estar con más niños aprenden, se motivan entre ellos, eso de pertenecer a un grupo de iguales les potencia.

He de reconocer que viendo el vídeo, en más de una ocasión, tuve que mantener firme a la lagrimilla que estaba a punto de salir. Viven momentos tan tiernos y dulces, entre ellos, se cuidan y protegen. Es tan bonito ver cómo consuelan al que está triste o al que se ha lastimado, como ayudan al que no puede hacer algo, como de repente se dan un beso o un abrazo de esos que acaban cayendo al suelo.



Y desde luego, en todo esto tienen mucho que ver las educadoras. En Linus el respeto al niño es una máxima, he aprendido mucho. Aunque he de reconocer que en casa a veces es difícil decir las cosas con calma, sobre todo cuando le has repetido 8 veces  “por favor cariño, ¿puedes recoger los coches?” y no ha habido ni siquiera un “no” por respuesta (me desespera cuando no contesta). Su educadora les habla como si fueran adultos (hasta cierto punto), todo tiene explicación. Y es que es cierto, un niño necesita que le expliquen lo que pasa a su alrededor, a veces por el mero hecho de ser niños pensamos que no necesitan explicaciones de lo que está pasando o pasará, y es un grave error. Si se lo explicas dentro de los límites que permite su capacidad de desarrollo, ellos lo procesan y ven la vida con más calma. No hemos de olvidar que para ellos la mayoría de acontecimientos son nuevos, y que el mundo que les rodea les fascina, así que un poquito de ayuda no les viene mal. Sobre todo cuando se trata de reconocer sus propias emociones, poner etiquetas a lo que sentimos es difícil a veces para los adultos, imagínate para un niño que además tiene un vocabulario limitado que va creciendo a mucha velocidad día a día.

Cuando salí de la reunión me quedé con una idea dándome vueltas. ¿Pablo es capaz de muchas cosas, no será que le quiero proteger tanto que en casa le freno? Bueno, tengo claro que a veces en casa prefiero darle yo la cena y así evitar barrer y fregar el suelo de nuevo, cambiar el pijama, etc. Posiblemente me esté equivocando y debería dejarle continuar con sus hazañas en casa, que mancha, pues se vuelve a limpiar. Pero es que acabo tan cansada…! 

También me di cuenta  del cambio de comportamiento, él tiene claro que en casa está mamá, su mamá. Y le gusta que le cuide, le mime, le quite la ropa aunque él sepa hacerlo, me tumbe con él en la cama mientras le hago caricias y hablamos hasta que se duerme…

¿Qué hay de malo si en casa se comporta de manera diferente a como lo hace fuera? Dura tan poquito la etapa bebé-niño pequeño que hay que disfrutarla al máximo.

Y así estoy, sorprendiéndome día a día de cómo crece mi pequeño. Y en el fondo me da pena…mi bebé se está yendo.

¿Os pasa lo mismo?

Un abrazo



viernes, 13 de junio de 2014

Semana de Matrículas

He de reconocer que estoy un poco disgustada. No sé cómo estará el tema en el resto de comunidades autónomas, pero en Cataluña va por puntos, y si hay empate, que siempre hay porque un gran número de niños tienen 30 puntos, los que tocan por vivir en el área de proximidad al centro, vas a sorteo.



Es muy injusto que como padre no puedas elegir el centro donde quieres que tu hijo adquiera conocimientos, valores, juegue, se desarrolle como persona, establezca relaciones de amistad y confianza, donde pase la mayor parte del día… Entiendo que es difícil encontrar un sistema justo, y que muchos coles tienen más demanda que plazas ofertadas, pero no me parece bien el sistema actual.

Somos una de las muchas familias afectadas. De los 4 coles que pusimos como opciones no nos han asignado plaza en ninguno, claro que si no entras en el primero la probabilidad de que entres en la segunda opción es muy reducida, ya que de las plazas que han quedado libres después de la primera ronda, entran en sorteo los niños que no han entrado en el primer cole y optan a la segunda elección. Es cuestión de suerte ya que te asignan un número al azar, sacan del bombo uno y a partir de ahí se empieza a elegir…

Me indigna no haber podido elegir centro, que las horas que hemos invertido entrevistándonos con directores no hayan servido para nada, que las horas que hemos invertido pensando qué proyecto educativo nos gusta más o se adapta mejor a nuestro hijo no hayan servido para nada,… y que al final nos hayan asignado una plaza en un colegio público donde quedaban plazas libres. Es una pena, y a la vez siento impotencia.  

A toro pasado todo es muy fácil, hay quién te comenta, “si es que tenías que haber esperado al último día, llamar a los coles que te gustan y ver en cual hay plazas libres”, otros  “deberías de haber ido el primer día a  entregar la solicitud al colegio que querías en primera opción” que por cierto es lo que hice…pero en el fondo es cuestión de suerte, que no hayan más solicitudes que plazas, y que si vas a sorteo tengas suerte.

Y luego te enteras de que hay familias que se empadronan, por ejemplo, en casa de los abuelos porque el colegio está en esa área de influencia, y así obtienen más puntos… Indignante.

Pues no me parece bien.

Pensándolo fríamente, no nos ha ido tan mal, aunque la escuela dónde irá Pablo no es la que yo me había imaginado, lo cierto es que ni siquiera fui a conocerla, y me he llevado una grata sorpresa, pero aun así tengo una cosita dentro. ¡Y es que no me extraña! es que he de depositar toda mi confianza en un centro, que por muy bien que esté, yo no he elegido. Y es difícil cuando se trata de que cuiden, eduquen y enseñen a tu hijo.

Con Teo hemos tenido más suerte, irá a la guardería qué queríamos.

Ya os contaré qué tal, de momento vivamos y disfrutemos el presente con nuestros pequeños.

Un abrazo

viernes, 6 de junio de 2014

El causante de sus males

El 10 de abril escribí un post “Alergia o Intolerancia Alimentaria”. Algo me decía que me tenía que informar… Pues sí, después de muchas dudas resulta que Teo es intolerante a la lactosa. 

El diagnóstico ha sido un poco complicado, aunque los primeros síntomas fueron claros. Cuando le introduje la papilla de cereales, que fue la primera, lo hice con leche de fórmula. Le encantó, fue muy divertido ver como se relamía a la vez que movía sus piececitos, muestra de que está emocionado. Las primeras molestias no tardaron en aparecer, la papilla se la di para cenar, y esa misma noche durmió muy inquieto, tenía muchos gases, de las molestias llegaba a llorar. Al tercer día vi que eso no era normal, además las deposiciones eran como habían sido con la lactancia exclusiva, esto me dio que pensar. Hice un cambio, dejé de darle la papilla de cereales y pasé a la de frutas por la tarde, las noches volvieron a ser tranquilas, y las cacas ya tomaban el aspecto que debían. No soy médico, pero para algo ha de servir la experiencia del primer hijo, esto no iba bien. Así que al cabo de una semana volví a ofrecerle la papilla de cereales con leche de fórmula, esta vez para desayunar, ¿y qué pasó? Pues que las deposiciones volvieron a ser feas.

En la siguiente revisión se lo comenté a la doctora, quién me dijo que era muy posible que fuera intolerante a la lactosa. Antes de retirar de la dieta del bebé la lactosa probamos que no fueran los cereales los causantes de las molestias, primero tomó sólo cereales de arroz preparados sin leche, le sentaron fenomenal, luego introdujimos el maíz y lo mismo. No había duda, era la leche la causante de tantas molestias.



Pobrete, ahora le toca tomar leche hidrolizada, huele y sabe fatal, pero disfrazada con los cereales el niño se la toma la mar de gusto. Por mi parte, como todavía le doy pecho debo excluir de mi dieta la lactosa. Así que ya me veis, yo que disfrutaba con la leche, los lácteos y quesos, no puedo ni olerlos. Así que estoy probando leches varias, la de soja no me gusta, la de avena no está mal aunque su sabor me parece muy dulce, la de almendras también está bien, mi próximo objetivo es probar la de arroz…Eso sí, me muero por tomarme un café con leche!! Por cierto, menuda diferencia de sabores hay entre marcas, incluso si lees la composición hay algunas que sorprende la cantidad de cosas que llevan, vamos que puras, lo que se dice puras hay pocas.

La verdad es que a pesar de que es un mal menor, y que es muy probable que la situación cambie (el 80% de los niños a los 2 años dejan de ser intolerantes), esta semana estoy un poco triste. Teo ya tiene 7 meses y medio, a esta edad a Pablo ya le daba galletitas para bebés, probó el yogur, el helado (aunque no debía, pero un lametazo no puede hacer daño a nadie...jaja). He estado buscando y hay cantidad de alimentos que llevan lactosa, las galletas, los potitos y cereales que llevan galleta, preparados lácteos (obviamente)… Así que ahora deberé estar más atenta a lo que ofrezco a mi pequeño, y lo que le ofrecen! Menos mal que el trocito de pan no se lo quita nadie!! Porque espero que el glúten lo tolere bien.

Dentro de unos días la doctora quiere volver a verlo, le he de hacer un montón de preguntas, como si la cantidad de lactosa que puede llevar una galleta es suficiente para hacerle reacción, o si en un futuro él puede tomar leche sin lactosa, o incluso, si yo puedo tomar este tipo de leche, que hoy por hoy no puedo.

¿Os habéis encontrado con esta situación? ¿Cómo os ha afectado en vuestro día a día? Es increíble como un componente puede afectar tanto, aquí encontrarás una página dónde a modo de semáforo presenta los alimentos que se pueden y los que no se pueden tomar.


Un abrazo

lunes, 2 de junio de 2014

¡Lista para disfrutar!

¡Ya no puedo más! Estoy harta de lluvia, frío, aire, mal tiempo y mocos, tos, bronquitis y más bronquitis. Quiero sol, playa, poder hacer actividades al aire libre con mis bebés sin tener que sufrir por si cogen frío o les da el aire.

Qué invierno más largo… Desde Navidad no levantamos cabeza, cuando no es uno es otro (menos mal que sólo se nos han puesto malos los dos a la vez en una ocasión).



Pero ya hemos empezado el mes de Junio, que por cierto es mi mes, en breve un año más! Ya toca ir en manga corta y dejar la chaqueta en casa (que dicho sea de paso, el tiempo no invita mucho), dejar los calcetines, ponerse faldas o vestidos fresquitos, sandalias comodísimas… Esto me hace pensar que yo no estoy preparada. Mi cuerpo en los dos últimos años ha sufrido muchos cambios, dos embarazos, dos postpartos, dos lactancias, dos años y medio de no dormir… así que no puedo pedir peras al olmo. Lo sé, no estoy como me gustaría estar, necesito tonificar algunas partes de mi cuerpo, pero ¿y qué? Poco a poco, no quiero acomplejarme y dejar de disfrutar de la playa por complejos. Soy tan feliz con mi familia que los “daños colaterales” me traen sin cuidado.

Pero no voy a ser falsa, cuando veo anuncios de anticelulíticos, cremas antiarrugas o cereales milagrosos me gustaría estar como esas chicas que los anuncian, entonces me miro y me prometo empezar mañana mismo con mis abdominales, ejercicios de glúteos, correr y, empezar una dieta hipocalórica. Y es cuando me digo “vamos a ver, esa chica del anuncio no supera los 18 años, así que ¿qué celulítis-arrugas-flacidez va a tener? Claro que tiene los pechos perfectos, como los tenía yo a los 18, claro que su rostro desborda luminosidad e irradia juventud, como que es una niña (si no lo hace ahora mal vamos). Y otra observación, seguro que esa niña monísima y estupenda no usa el anticelulítico-crema antiarrugas-cereales milagrosos que anuncia, está así porque lo es y, gracias al Photoshop.  Así que van pasando los días y ni dieta, ni ejercicio ni ná. Siempre hay algo más importante que hacer.

Que me puedo cuidar más, posiblemente, pero que las marcas del paso del tiempo son fantásticas, pues para mi sí, sinónimo de que vivimos. No quiero ser esclava de los prototipos que marca la sociedad, quiero estar bien conmigo misma. Y es curioso lo que significa eso, según el momento vital en el que te encuentras significa una cosa u otra. Y es que, ser mami, me ha hecho madurar y estar muy a gusto conmigo misma. 


Yo ahora lo que quiero es sol, playa, montaña, disfrutar del tiempo libre con mis chicos, mis dos bebés y mi marido. Quiero salir de estas cuatro paredes y disfrutar con ellos…y ya de paso si nos movemos un poquito y cogemos color, pues mejor que mejor. Basta ya de frío, lluvia, mocos y bronquitis!!!


Un abrazo y, a disfrutar!!