miércoles, 29 de octubre de 2014

MIÉRCOLES MUDO - Meditar

Empatía entre mamis

La estaba escuchando con atención, empatizando con ella, y me di cuenta que muchos días ella podía ser yo misma. 

Las horas de parque unen, y al final acabas haciéndote amiga, si se puede decir así, de mamis que llevan a sus hijos al parque ( a veces también de canguros, abuelas, tías...).

Allí estaba ella, desahogándose, vomitando toda la tensión que tenía acumulada. Mamá de 2 mellizos de 3 años, trabaja dentro y fuera de casa, y sin ayuda... Hace días me la encontré en el ambulatorio y me pareció que tenía mala cara, como muchas veces me pasa a mi, pensé que habría pasado mala noche, pero algo me inquietó.

Cuatro días más tarde ahí estaba ella, con los ojos llenos de lágrimas, haciendo un esfuerzo por mantener el tipo. Nos encontramos las dos familias al completo.

Mientras yo la escuchaba, observaba la actitud de su marido. Me dio la sensación que los dos hacían una lectura de los hechos muy distinta. Y me dio pena, no sé si por ser madre, por verme en algunas cosas reflejada en ella o por empatía, vi que estaba al límite de sus fuerzas y que su marido lo contaba como una anécdota, y como diciendo que ella no sabe llevar a los niños.

¿Cómo?????? Me molesta, y mucho, cuando alguien opina sin vivir la misma situación. Claro, el papá sabe mucho del tema. En este caso, él se va por la mañana a trabajar, va al gimnasio, vuelve a trabajar, y cuando llega a casa los niños ya están bañados y cenados. Que son dos y tremendos! Y que ella va directamente del trabajo a recoger a los niños al cole, a la compra si falta algo en casa mientras los niños le montan espectáculos gratuitos en el súper, competición clara a ver quién desquicia más a su madre. Que a ella le estresa saber que no lleva como debería ni su trabajo ( tendría que dedicar tiempo a actualizarse, hacer algún master) ni su casa ( se va amontonando la ropa por planchar, lavar, coser algún botón, la cena...), la tensión suma y sigue.



Llegué a la conclusión que muchas veces damos señales de que estamos cansadas y necesitamos ayuda, demasiado sutiles. Creo que hemos de pedir ayuda clara, y sí, el padre de las criaturas debe ayudar. No pasa nada por delegar funciones. Ya vale de mujeres que lo quieren hacer y controlar todo. Que colaboren, y si no lo hacen como nosotras queremos, es igual, no se acaba el mundo.

Otra conclusión fue que ayuda y mucho ver que no estás sola. Aunque las características de cada una sean diferentes, todas (o casi todas) a veces sentimos arrastrarnos por cansancio, o de manera puntual despotricamos contra pareja-madre-suegra, o sabemos que no vamos perfectas (depiladas, teñidas, manicura, etc), o te sientes fatal porque has perdido los nervios y le has reñido "en exceso" al peque... Si hablamos con otras madres, vemos que no somos un bicho raro. Incluso nos podemos llegar a reír de nosotras mismas, y de verdad, sienta de maravilla. Luego te vas a casa mejor, con otra predisposición.

¿No os ha pasado alguna vez sentiros un patito feo, y ver a todas las madres del cole o parque, monísimas de la muerte?...Todas tenemos días, ¿verdad?


Un abrazo

miércoles, 22 de octubre de 2014

MIÉRCOLES MUDO - Sonido del mar


Primer añito




A estas horas, hace un año, Teo ya estaba en mis brazos. Es increíble con qué intensidad recuerdo cada momento.

Me desperté a las 7 de la mañana con contracciones, cada vez eran más intensas y seguidas. Me duché, me vestí y empecé a despertar al papá, que dormía plácidamente. Lo conseguí y le dije que estaba de parto, "¿seguro?" fue su respuesta, "siiiiiii". Fue veloz, se duchó, vestimos a Pablo que con casi 23 mesecitos no sabía la que se le venía encima. Su mundo iba a cambiar pronto, muy pronto.

A las 8 de la mañana Pablo ya estaba en la guarde, el papá llegó a casa en un suspiro (la guarde está a 2 minutos de casa), yo ya estaba lista, la bolsa con las cositas del bebé, mi bolsa, un detallito para cuando Pablo viniera a ver a su hermanito... y el papi me dijo que si podía desayunar, valoré la opción y le dije que sí. Creí que entendía que estábamos en una situación de emergencia, que sería algo rápido, y de repente le veo sentado en la mesa del comedor, con su taza y galletas, encendiendo el ordenador, yo con las contracciones cada 4 minutos "¿Perdona? ", y me dice "voy a ver el correo del trabajo"..."estoy de parto!!!!!". Creo que estaba tan nervioso que fue incapaz de reaccionar. 

A las 8:45 llegamos a la Clínica. Qué diferente fue un parto del otro. La experiencia en estos casos hace mucho. Conocer la clínica, los protocolos, lo que duele o no que te pongan la epidural, que te rompan la bolsa (en ningún caso he roto aguas)... La diferencia fue el factor miedo. Con el segundo disfruté más porque sabía como era todo, la sala de partos no me pareció tan fría, sabía lo que quería decir empujar cuando estás bajo los efectos de la epidural, eso si, en una postura nada natural para empujar, sabía que si me ponía a temblar era por los efectos de la epidural, que no pasaba nada... 


Cuando estaba embarazada del segundo en alguna ocasión pensé si sería posible quererle tanto como al primero. Si sería capaz de cubrir las necesidades afectivas de ambos... Y sí, es posible. Me sorprende la capacidad de amor que tenemos. Como pasamos rápido de pensar en nosotros a pensar primero en ellos, y en muchos casos sólo en ellos.

Con el primero la emoción, el nerviosismo, la novedad, el amor...hizo que su llegada fuera mágica. Y con el segundo, pues igual, aunque en mi caso la gran diferencia fue que el hecho de conocer, hizo que disfrutara mucho de cada momento.

Me estoy emocionando pensando cuando me pusieron a mi pequeño en el pecho, se me llenaron los ojos de lágrimas,estaba feliz, hubiera parado el tiempo para disfrutar más de esa sensación, de ese momento piel con piel tan tierno y natural. Luego lo cogió el papi, que imagen tan bonita...

Estudiamos cuidadosamente como debería ser el momento de presentar a los hermanos. Para evitar celos y posibles reacciones que no deseábamos, decidimos que lo mejor sería que Pablo llegara a la habitación cuando Teo no estuviera al pecho. ¿Y qué pasó? todo lo contrario, llegó cuando Teo estaba mamando. La reacción de Pablo fue enfadarse conmigo. ¿Quién era ese de ahí que estaba en el pecho de mami? Menos mal que se le pasó pronto. Yo hice grandes esfuerzos para controlar la situación...las hormonas me tenían un poco sensible.

Y ya ves...un año! Ha pasado volando. Ya somos un pack de 4 indivisible. No podemos pensar en nosotros sin tenerlos en cuenta a ellos, lo más importante en nuestras vidas. Y ellos se quieren con locura.

Espero no olvidar nunca esos recuerdos. Y tú, ¿quieres compartir tu experiencia?

Un abrazo

jueves, 16 de octubre de 2014

No come ¿Qué puedo hacer?

Queridas, queridos...estoy desesperada. ¡Que no y que no! que el niño no quiere comer. Y así estamos desde agosto.

A mi pobre Teo le empezaron a salir los dientes un poco tarde, con 10 meses. Y como no, tuvo que ser en vacaciones, con un calor que hacía en Alicante (pasamos allí dos semanitas disfrutando del sol, la playa, la piscina...) importante. Pasamos unas noches fatales, el pobrecito no encontraba consuelo, si ya se lo decía yo, que con chupete hay cosas que son más fáciles, pero él erre que erre, que no lo quiere, así que menos costará sacárselo, pero mientras tanto, ahí está mamá chupete sin pegar ojo desde entonces.

Pero lo que me preocupa del tema es que no come. Lo hemos intentado todo, distraerle, hacerle el avión, palmitas, cantar hasta que se me acaba el repertorio, ponerle un muñeco que al principio fue nuestra salvación pero al mes se cansó( cosa que no me extraña...en cada comida el perrito cantando y dando palmas tiene un límite hasta para él). Ahora lo que nos funciona un poco es darle una patata frita (ya sé que no es lo ideal con apenas 1 añito...pero es que...!!), la patata en cuestión ha de ser ondulada, y atención: sabor jamón. En cuanto abre la boca para pegarle un bocado ahí está la cuchara incansable intentando entrar antes de que él se de cuenta y la cierre. Por desgracia pronto dejará de funcionar y tendré que cambiar de estrategia.


                                    


En la guarde me han dicho que como el niño todavía toma pecho, está muy apegado a mi y es su manera de reivindicar, de quejarse. Que tiempo al tiempo y paciencia, que acabará comiendo. Pero pasan los días, y ya lleva 1 mes y el niño no come.

Su educadora me propuso pasar de la papilla a trozos, le di mi visto bueno y hemos empezado a probar. Parece que el tema le interesa más, pero la cantidad ingerida es mínima.

Ya sé que ahora tiene moquitos y eso les quita el apetito, pero llevamos desde agosto. Con la papilla cierra la boca que da gusto, como si no fuera con él el tema. Y con los trozos estamos empezando, pero creo que va por el mismo camino.

¿Qué hacemos? le doy más tiempo, me preocupo, voy al médico, pruebo nuevas estrategias... ¿Te has visto en esta situación? ¿Cómo lo has resuelto?

Cada niño es un mundo, con el primero disfrutaba dándole de comer, se le veía disfrutar...y con el segundo la cosa ha salido rana.



Un abrazo y, gracias!


miércoles, 15 de octubre de 2014

Miércoles Mudo






Atardecer Mágico


martes, 14 de octubre de 2014

Pensando en mi

Hoy estoy hecha polvo...todo me cuesta. Me da rabia, porque ayer estaba llena de energía, me sentía pletórica. ¿Qué ha pasado?... Espero encontrarme mejor mañana, y si hoy no llego a todo, pues...otro día será (poco a poco voy aprendiendo).

En post anteriores os comentaba que tengo nuevos retos, y para llevarlos a cabo necesito formación e información, así que en ello estoy.

Ayer fue un día de locos, lo disfruté muchísimo. Y ahora diréis, ¿qué hizo?, pues asistir a una "cápsula", un mini curso de 4 horas que se imparte desde Barcelona Activa. Madre mía, llevo noches sin dormir porque los 2 peques han estado malitos, sobre todo Teo...su dichosa bronquitis, y ambos con una tos horrible que no los dejaba dormir. La cosa es que a pesar de ir sin pegar ojo, salir de casa escopeteada y jurándome a mi misma que hemos de cambiar muchas cosas en casa (como dejarlo TODO preparado la noche antes), coger el metro a primera hora de la mañana (hacía años que no lo hacía y no recordaba lo estresante que puede llegar a ser hacer un transbordo, ¿gimnasio? nada, nada...cursa de obstáculos en el metro a las 9 de la mañana cada día), llamar al ambulatorio para que me dieran hora por la tarde para el control de Teo y su bronquitis, llamar a mi madre que se quedaba con él ya que no podía ir a la guarde (obviamente, primer día que mami va a un curso uno de los dos ha de estar malito, para hacerlo todo más emocionante) e indicarle cosas básicas que ella de sobras sabe pero que yo me quedo más tranquila si se las digo, a todo esto un señor que tenía muy cerca mirándome como diciendo " anda que! no tiene otro momento para hablar por teléfono", pues no señor. Y nada más salir del metro tuve que correr para no llegar tarde, llegué con la lengua fuera (así tengo hoy mi garganta, que ni tiempo tuve de secarme el pelo)...Uff! pero llegué.

Cuatro horas que me pasaron volando, que disfruté, que no perdí el hilo pensando en los peques, estuve atenta, participé...me encantó el contenido, el ponente, el ratito que pasé con mis cosas. 

Pero eso sí, de vez en cuando echaba un ojo al móvil no fuera que me llamaran del cole o mi madre. Y como no, en el descanso llamé a mi salvadora para ver qué tal.

Al finalizar la charla, me sentía otra, optimista, con ganas de comerme el mundo y empezar ya a hacer cosas. Sin perder tiempo cogí el bus que me llevó a casa de mis padres, comí rápido, y Teo y yo nos fuimos pitando en otro bus a buscar a Pablo al cole, después al médico con los dos (uno en la mochila-unos 12kg- y el otro en el carrito que si no, no llegábamos -16kg-)...por fin llegamos a casa, a la vuelta el mayor fue andandito, yo no podía con otra sesión maratoniana. Llegamos y mi marido me avisa que iba a llegar más tarde...ala, la ducha y la cena para mi solita. 


Lo sorprendente de todo es que lo hice feliz, contenta y sin quejarme, sólo al final cuando él llegó me quejé un poco, la verdad, pero ya es de vicio. 

¿Qué ha cambiado? Que he empezado a invertir tiempo en mi, que lo necesitaba, y que me he dado cuenta que lo único que necesito para ser feliz es cambiar mi actitud. Ahí está el secreto. Estaba metida en un bucle sin salida...lo que me faltaba era eso.

Así que ahora estoy agotada, pero con una sonrisa en la cara, y con ganas de que llegue el siguiente curso.

Un abrazo a tod@s con actitud positiva!

viernes, 10 de octubre de 2014

Mamá quiere superpoderes



Sí, quiero ser una superhéroe, y tener superpoderes. Con uno me basta, poderme multiplicar. Y es que hay momentos en que me iría muy bien.


Seguro que muchas de vosotras habéis vivido esta situación: de madrugada, bebé pasa mala noche, está con fiebre, vómitos...y obviamente, el angelito se queja. A ti se te rompe el corazón, haces todo lo posible y casi lo imposible para que no llore, ¿que le pasa a mi niño? ¿le duele algo, está nervioso, quiere agua, le cambio el pañal, lo cojo y lo acuno, le acaricio, le canto, le enseño cositas del comedor para que se entretenga, voy a la cocina (a veces si abro la nevera se calla) ... ? y de repente oyes un "mamá...mamiiiii". ¡ Oh no, el mayor se ha despertado! y como no, a quién reclama es a ti. Papi corre a calmarle, no sea que empiece a llorar también (un dúo no, por favor), pero no, que no y que no, que quiere a mamá. Y como es de esperar, no está para entrar en razón, ¿por qué tiene que esperar a que el pequeño se duerma?¿él también quiere a mamá?.

Pues así llevo 3 noches seguidas. Y ayer en el sofá, mientras mi bebote encontraba consuelo con su mami-chupete, el otro exigía a mamá y papi hacía lo que podía, lo decidí. Sólo quiero poderme multiplicar en casos así. 

Bueno, y no estaría de más hacerlo también cuando están malitos y sólo quieren tus brazos, y pasan las horas. Tú estarías días enteros, es precioso ver como se calman en nuestros brazos, pero claro, la realidad es otra. Hay que barrer (que está el suelo lleno de migas y arena del parque), fregar el suelo, recoger los juguetes que se han quedado repatidos por el comedor, como hecho adrede para que mamá no se aburra cuando estoy en el cole, ah! y hacer la comida. Así que mientras disfrutas de tu bebé tu cabeza va pensando " déjalo ya en la cuna que a este paso no te da tiempo de hacer nada", es entonces cuando haces el intento de dejarlo dormidito en su cuna, y justo cuando te separas de él, llora, quiere estar contigo (¿no lo ves mami?). Pues eso me ha pasado a mi hace un rato, hasta 5 intentos...pobrecito mi niño.

Ser madre es agotador, y un poco de ayuda no nos vendría mal, ¿verdad?

Y a ti, ¿te gustaría tener superpoderes?



Un abrazo

miércoles, 8 de octubre de 2014

Nuevos Retos


Madre mía! Hace meses que no entro en el blog, y no será por falta de ganas!... No sé si os ocurre, pero a veces en casa entramos en rachas incontrolables. No se duerme, no se para. Y con las laaaargas vacaciones por en medio, es difícil encontrar un rato para una, un rato de paz, donde poder concentrarse sin oír "mamiiiiiiii", o llantos, o ruidos extraños que no sabes de dónde proceden. 

Soy una persona muy metódica, y desde que soy madre he tenido que aprender a improvisar, a arreglármelas como puedo, vamos, a adaptarme al medio (al medio loco e imprevisible) de mi casa. Yo lo intento, intento poner buena cara a las adversidades, pero he de reconocer que muchas veces me entra ansiedad cuando no consigo hacer lo que me propongo, así que conociéndome, decidí aparcar el blog (muy a mi pesar) hasta que pudiera dedicarle un tiempo de calidad. Por eso lo he tenido tan abandonado.

Ahora empiezo una nueva etapa. Una fase de mi vida nueva para mi. Quiero, necesito ampliar mi mundo. Ahora me siento capaz, tengo energía para emprender nuevos objetivos, nuevos retos y compaginarlo con mis tres amores.

La fase de mamá a tiempo completo me ha encantado. Creo que con el tiempo la recordaré con mucha dulzura. Pero he de reconocer que es una fase dura. mis peques se llevan 23 meses, así que imaginaros...y los dos con "mamitis". Papi es el mejor para jugar, pero mami es la que los a de bañar, vestir, dar de comer, y como no, la que los tiene que atender cuando se despiertan en mitad de la noche ( y no son pocas las veces).  Esta repartición de roles no la he escogido yo, os lo aseguro, creo que debería estar más repartida la cosa, pero está claro que en nuestro caso la cosa es así. Y en el fondo me enternece pensar que despierto en ellos algo mágico.

Han empezado el cole y la guarde, y yo empiezo a organizar mi vida laboral que la tenía abandonada. Reconozco que soy de esas personas que necesitan tener ese rincón lleno. La realización personal está muy bien, pero en mi caso, va muy ligada a la realización profesional. Y ahora es el momento de formarme y emprender nuevos retos.



Me gustaría compartir con vosotras algo que me inquieta un poco... Me siento un poco mal por tener esta necesidad. Admiro a esas mamis que están disfrutando tanto de la maternidad en dedicación exclusiva, que se sienten totalmente realizadas, que no necesitan nada más, con eso tan generoso y, a veces duro, son felices. Y no es que yo no lo sea, es que necesito algo más... Mis prioridades son claras, mis hijos, pero también me gusta realizarme fuera de casa. 

Y una confesión, la casa se me cae encima!! Cuidar de ella es de las actividades menos agradecidas que hay. Os habéis fijado cuánto dura limpia y ordenada. En mi casa, nada más entrar los niños por la puerta ya hay migas de galletas, palitos, pan, arena del parque, babitas del peque que está con los dientes, juguetes por aquí y por allá... No dura NADA.

Os pasa lo mismo, o soy un "bicho raro"?

Espero poder compaginarlo todo y seguir en contacto con vosotras, a las que tenéis blog retomaré mis ratitos para leeros y a las que no, animaros y compartid vuestros comentarios.

Un abrazo!