miércoles, 27 de enero de 2016

Miércoles Mudo - Jugando a pelota

lunes, 25 de enero de 2016

Mamá no es un robot

A pesar que las noches siguen siendo duras, unas más que otras, puedo decir que siento que ya estoy acabando una etapa preciosa pero difícil.

Defino mejor lo de difícil. Cuando tienes un peque que está a punto de cumplir los dos añitos y llega al mundo un nuevo bebé, no siempre lo ves todo de color de rosa. Hay familias que lo viven muy bien, no hay noches malas, y si las hay son pocas, no hay celos, no hay rabietas, no hay discusiones de pareja, no hay conflictos internos… Nosotros hemos tenido un poquito de todo y un muchito de malas noches.

Ahora, desde cierta distancia pienso que no ha sido tan malo, de hecho, se me escapa una sonrisita. Pero me gustaría dejar claro que no pasa nada por reconocer que la cosa no ha sido fácil. ¿por qué lo digo?

Conozco a muchas mamis que están pasando lo que yo pasé tiempo atrás, y mi conclusión es que muchas mujeres creemos que hemos de demostrar al mundo que lo llevamos de maravilla. Pues no, no y no. 

Imagen de  @Silviasaez 


El otro día una mamá del cole, que por cierto nos hemos hecho muy amigas, se me puso a llorar en la puerta del cole. No podía más, estaba agotada (me veía a mí misma reflejada en ella meses atrás). Llevaba noches despertándose cada 1 o 2 horas, la peque se despertaba inquieta y quería brazos y teta. Ella hacía lo que podía, estoy segura que ama a su hija por encima de todo, pero es natural sentir que no puedes más, que estás cansada. Ella se sentía mal porque en medio de la noche gritó a la pequeña, imagino que un “pero qué quieres!!!” y se sentía mal porque había fallado, porque no podía más…

Que lo diga yo es raro, porque nunca he sabido hacerlo, pero hemos de pedir ayuda, la maternidad no siempre es fácil. Hablar, explicar lo que sentimos, llorar si así nos lo pide el cuerpo y el alma… Hay quien se cree que si ”no estás trabajando” y estás todo el día en casa estás en la gloria, paseítos por aquí, descansar cuando el bebé duerme (nunca lo he conseguido), salir con las amigas para charlar… No siempre esta es la realidad. La realidad de muchas es que te aíslas, acabas reduciendo tu círculo a casa-cole del mayor-ambulatorio-supermercado. En casa no paras, entre cocinar, limpieza, compra, tomas de pecho, cambiar pañales, ratos de mimos y juegos…no paras.

La maternidad es maravillosa, para mí es lo más grande, lo mejor que he hecho en mi vida, pero tiene sus luces y sus sombras, y hay que saberlo llevar. Hay niños que no comen nada, otros que no duermen, otros que enferman a menudo, otros tranquilos, otros que no paran… en fin, que nuca sabes lo que te va a tocar, hasta que lo tienes, y sea como sea tu retoño siempre hay momentos dulces y preciosos que desearías que no acabaran nunca, pero hay algún rato…que desearías que no volviera a ocurrir.

Si te sientes agobiada o extenuada, dilo, deja a tus peques con su padre o con los abuelos o con quien quieras y ves a dar un paseo, a tomar un café, encuentra tu ratito. O simplemente relájate y quédate durmiendo en casa… te llenarás de oxígeno, y tendrás más energía para hacer frente al día a día. Y además, aunque te ausentes un rato, tus hijos te agradecerán el cambio de humor.


Y te lo digo yo que me he pasado más de 2 años despertándome cada hora y media-dos horas… Y todo pasa, son etapas, y cada etapa tiene lo suyo.

¿Tú ya lo has pasado? ¿cuál era tu válvula de escape? Y si estás de pleno ¿cómo lo llevas?

Un abrazo

jueves, 21 de enero de 2016

Esto no es cosa de niños #stopacosoescolar

Hoy estaba dispuesta a preparar un tema para publicarlo aquí, pero leyendo La Vanguardia he decidido aplazarlo para otro día.

Siento tanto dolor e incomprensión. No puedo entender por qué hay acoso escolar, por qué hay víctimas, verdugos y quién ve y no dice nada.

Imagen de CuidadoInfantil.Net


Lo cierto es que si lo pienso bien, todos son víctimas, unos porque sufren la agresión de unos, otros porque supongo que agreden como manera de escape de otras cosas (prefiero pensar que no actúan así de manera gratuita), o bien porque sufren una alteración del comportamiento o una patología, y otros porque son víctimas de amenazas o del miedo a ser el próximo, si hablan.

¿Qué está pasando? Tenemos más información que nunca, más medios de control que nunca…y no entiendo como un padre no puede darse cuenta de que a su hijo le pasa algo, o que su hijo no se comporta correctamente, digo yo que la chulería, la falta de valores, de empatía, de solidaridad, de compañerismo…se debe de reflejar de alguna manera. Lo desconozco, pero me gustaría pensar que sí (juegos, lecturas, comportamientos, aficiones...).

Por otro lado, los niños están en un colegio, donde hay profesores que no se limitan únicamente a dar la clase e irse. Quiero pensar que la gran mayoría conoce a sus alumnos, hacen tutorías, los observan en el patio, ven como es la dinámica de clase.

¿Cómo puede ser que entre todos no nos demos cuenta de esas conductas ofensivas, dolorosas, abusos de poder…? no lo puedo entender. Algo falla.

Valores. En casa entiendo que nos esforzamos en dar valores a nuestros hijos, es uno de los mejores legados que podemos dejarles. Deberíamos potenciar la valentía en decir a alguien que se está equivocando o que no está bien lo que hace. No puede ser que ante un acto así, mayores o pequeños giremos la cara porque no va con nosotros. Hemos de ayudar al débil, ofrecerle nuestra ayuda, decirle que hable con un adulto.

Algo está mal. Y como padres tenemos mucho que hacer. Un buen padre/madre no es el que le regala todos los caprichos a su hijo, no, es el que le dedica tiempo, pero de calidad. Que se preocupa por sus miedos, por sus inquietudes, por sus hobbies, por sus notas, que conoce a sus amigos… Deberíamos hablar más con ellos, preocuparnos por cómo se están construyendo los cimientos de su persona, cuáles son los modelos que están siguiendo, y si éstos son los correctos.

La comunicación entre los centros escolares y los padres debería ser fluida y en dos direcciones. Algo está mal, esto no es una cosa de niños, ACTUEMOS, esto no puede seguir así, no pueden haber más víctimas, son niños, necesitan nuestra ayuda.

Todos los padres queremos a nuestros hijos con locura, pero hemos de ser críticos y querer ver sus debilildades/problemas. Digo querer porque a veces negamos la realidad. No lo hagamos, sino no podremos ayudarles. Abramos bien los ojos.

Yo no soy experta en nada, pero algo me dice que deberíamos dedicar tiempo a nuestros hijos, tengan la edad que tengan, hablar con ellos, preguntarles por su día a día, saber cómo se sienten…conocerlos de verdad, preocuparnos por su mundo interior. Es difícil, el día a día es rápido, pero lo hemos de hacer por ellos, y por nosotros. Si sufren acoso, ayudarles, si son agresores, ayudarles también porque algo falla, y si han visto algo ayudarles a ser valientes y actuar. No giremos la cara. Es un problema que nos afecta a todos.

No puedo imaginar el dolor tan grande que deben sentir los padres de las víctimas ( se me rompe el corazón), y también el dolor de los padres de los agresores… Evitemos ese dolor, acabemos con estas conductas tan detestables. Actuemos todos y potenciemos el respeto, la solidaridad, el compañerismo, la empatía. Esto no puede seguir así. SON NUESTROS HIJOS.

Espero no haber molestado a nadie, no era mi intención. Entre todos podemos evitar muchas situaciones indeseables.

Un abrazo




lunes, 18 de enero de 2016

¿Y si es...? Un libro lleno de valores

Hoy os voy a hablar del último libro que ha llegado a nuestras manos a través de Boolino, se trata de ¿Y si fuera…? de A.H.Benjamin y Jane Chapman de Editorial Solidaria.


Es un libro que me ha sorprendido, bueno nos ha sorprendido a mayores y pequeños. Además de contar una historia acompañada de ilustraciones coloridas  y bonitas, también enseña valores. En este caso, la historia muestra que no hemos de tener miedo o recelo a las novedades, explica como los prejuicios pueden llegar a crear actitudes negativas hacia lo desconocido. Por ejemplo, el niño puede ver un paralelismo con la llegada de un nuevo compañero de clase, o con la llegada de un hermanito…antes de juzgar, hemos de dar oportunidades y conocer lo nuevo, igual nos sorprendemos gratamente.

Los niños no sólo aprenden valores importantes, sino que también refuerzan el conocimiento que tienen de los animales de la granja, la función que tiene cada uno de ellos. 

Al final del libro encontraréis una guía de lectura y una serie de preguntas para ayudar a reflexionar a los más pequeños y sacar el máximo partido.

Tienes dos opciones, o comprar el libro que es una muy buena opción, o bien comprar la Edición Limitada Boolino Book Box. La segunda opción viene acompañada de caretas de los animalitos de la granja y palitos, para que junto a los niños podáis teatralizar la obra. También encontrarás un guión y un juego de tarjetas para jugar a adivinar de qué animal se trata. ¡Es mucho más que un libro!



Desconocía a la Editorial Solidaria, y me ha encantado tener la oportunidad de conocerla. Es una iniciativa de la Fundación Privada Putxet, una ONG que divulga valores solidarios, que en los tiempos que corren, mucha falta nos hacen!! El importe íntegro de las ventas se destinan a los proyectos de acogida social de dicha fundación.

Como veis es un libro que no puede faltar en las estanterías de nuestros hijos.

Un abrazo y que tengáis una buena lectura con vuestros peques.

martes, 12 de enero de 2016

Vacaciones, bye bye móvil

Después de un parón retomo con fuerza De Mamis. Os preguntaréis, ¿qué ha pasado? Pues que lo necesitaba. Con dos terremotos en casa cuesta encontrar un ratito de calma. Sabía que iba a ser difícil compaginar mi proyecto profesional, el blog y las vacaciones de los niños, y pensé que lo mejor sería dedicar estos días a mis dos soletes, sin más. Fuera Redes Sociales, fuera mundo 2.0 y dedicación completa a mis niños. 



Hemos jugado, pintado, bailado, cantado, leído libros, paseado… no hemos parado! Bueno, sólo para dormir alguna siestecita juntos. ¡Qué placer!

Ha valido la pena. Y es que me conozco, no quería entrar en mal rollo por tener la necesidad de encontrar un rato para mi y ponerme con el ordenador. Además, mis peques son muy demandantes, tanto que hasta por las noches me han reclamado… (ésta ha sido la peor parte, llevo fatal el dormir poco o muy poco y a trompicones), creo que no he pasado una noche entera en mi cama. Espero que pronto pasemos la fase de los terrores nocturnos, despertares a las tantas, y las dichosas bronquitis… que ahí siguen.

Así que ya que los peques vuelven al cole y a la guarde, yo aprovecharé para retomar lo que aparqué. He de decir que al principio se pasa mal, tienes la necesidad de coger el móvil, pero pasados un par de días…ni te acuerdas de él.

Y la verdad es que separarme del móvil ha sido terapéutico para todos. No sé si os pasará, pero cuando estamos en casa el móvil suele tener un lugar visible, demasiado quizás. A veces hasta parece que es uno más, y eso me horroriza. Mis niños lo dominan a la perfección, es increíble como sin leer ni escribir un niño puede desbloquear un móvil, ir a la aplicación de Youtube y ponerse los vídeos que quiera…se acabó!! No podíamos seguir así. Teo, el peque, creo que hasta tenía mono… con 2 años!! Menudos berrinches se cogía el chiquillo si no se lo daba. Así que hicimos desaparecer el móvil, y la tablet, claro. Problema solucionado, sólo aparecen en momentos muy contados.

Y es que no puede ser, sí claro, se lo das y problema resuelto, no hay niño, pero creo que el precio es muy caro. Mejor entretenerle con juegos, libros, dibujos animados… ¿no os parece?

Bueno, y ahora que ya dispongo de mi tiempo para leer blogs que me encantan, me pongo manos a la obra!


Por cierto, Feliz Año a todas y todos. Un abrazo